
El cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco
Varela, ha firmado en el libro de honor de la ciudad de Burriana,
tras la concelebración eucarística conmemorativa del centenario
del nacimiento de Vicente Enrique y Tarancón. El alcalde de Burriana,
Alfonso Ferrada y el primer teniente alcalde y presidente de la comisión
de los actos del año Tarancón, José Ramón Calpe,
han hecho entrega a Rouco Varela de un ejemplar de la “Historia de
Burriana”, de Francisco Roca y Alcayde; así como de un grabado
con la imagen del Santo Sepulcro de Burriana, obra del artista local Vicente
Traver Calzada. Por su parte, un representante del Ayuntamiento de Oviedo
ha obsequiado al Consistorio Burrianense con una reproducción fotográfica
de gran formato de la fachada de la Catedral de Oviedo, así como
de un libro sobre la capital asturiana.
José Ramón Calpe se ha mostrado muy satisfecho del acto religioso
celebrado hoy y ha recordado la vinculación entre Burriana y Oviedo, “ya
que no sólo Vicente Enrique y Tarancón estuvo al frente de la Diócesis
de Oviedo, como arzobispo, sino que en los años 20 del pasado siglo también
ocupó esta sede como obispo el burrianense Juan Bautista Luis Pérez”.
Tras la firma e intercambio de presentes, el cardenal-arzobispo de Madrid; el
arzobispo de Valencia, Agustín García Gasco; el obispo de Segorbe-Castellón,
Casimiro López Llorente y el de Tortosa, Xavier Salinas Viñals
han visitado la sala de comisiones del Ayuntamiento de Burriana, que reúne
un busto de Tarancón, otro de Juan Bautista Luis Pérez, así como
un óleo de gran formato que preside el Cardenal Vicente Enrique y Tarancón.
Se estima que más de 700 personas han participado esta tarde en la concelebración
eucarística oficiada por el cardenal-arzobispo de Madrid, asistido por
más de 40 sacerdotes y por los obispos de Segorbe-Castellón, Tortosa
y el arzobispo de Valencia. Durante la Consagración y en la Comunión
ha actuado la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo.
Rouco Varela ha destacado en su homilía el papel decisivo de Vicente Enrique
y Tarancón en la reconciliación, unidad y perdón de los
españoles, así como el impulso a la renovación eclesial
del Concilio Vaticano II. Asimismo, el cardenal-arzobispo de Madrid ha definido
a Tarancón como un pastor y testigo firme, claro y valiente del Evangelio, “y
que trató de llegar también a los que rechazaban a Cristo”.