
El ex vicepresidente del Gobierno y ex ministro Rodolfo Martín Villa
ofreció ayer –efemérides de la muerte del Cardenal Tarancón- una brillante
conferencia con motivo del centenario del nacimiento del prelado burrianense,
en la que definió al príncipe de la Iglesia como una de las personalidades
más excepcionales que ha producido España en el último siglo.
Martín Villa, que fue recibido por el alcalde, José Ramón Calpe
y que firmó en el libro de honor de la ciudad, alabó el papel de
la Iglesia que encabezó Tarancón para facilitar la transición de
la orilla de la dictadura a la de la democracia, “con un servicio
lleno de fe, ilusión y gozo a la causa del Concilio Vaticano II,
gracias al cual fue posible no sólo reconocer la libertad religiosa,
sino todas las demás”. En opinión del ex ministro y ex vicepresidente
del Gobierno, Tarancón ejerció tareas de carácter político, “como
persona que ocupó un cargo público y porque las directrices del
Concilio afectaron al Estado no democrático, lo que convirtió a
Tarancón en interlocutor directo de la nación en materia de asuntos
religiosos”.
Rodolfo Martín Villa recordó especialmente el papel de Vicente
Enrique y Tarancón durante el proceso de las amnistías a presos
políticos, “algunos de ellos terroristas con delitos de sangre.
Tarancón fue capaz de mover a toda la conferencia episcopal, a todos
los obispos, para que se fueran ellos quienes trasladaran a las
familias víctimas del terrorismo la necesidad de estas amnistías
para garantizar la transición. Si bien muchas no lo aprobaron, al
menos sí lo comprendieron”, expresó.
Martín Villa considera que, sin Adolfo Suárez en el plano político
y sin Tarancón en el religioso, “hubiera sido muy difícil, por
no decir imposible, alcanzar la situación política y social en
la que estamos”. Los logros de la transición, sus protagonistas
y su ejemplo, “parece que han sido olvidados por quienes impulsan
la Ley de la memoria histórica”.
El ex ministro terminó su intervención con la lectura de una carta
imaginaria dirigida al Cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en
la que reivindicó su espíritu de reconciliación en los tiempos
políticos actuales y en la que recordó sus palabras en la homilía
de los Jerónimos, el 27 de noviembre de 1975, cuando defendió ante
el Rey la democratización del país, el sistema de libertades y
la separación entre Iglesia y Estado.
Tras una larga ovación por su magnífica intervención, Rodolfo Martín
Villa se sometió a las preguntas formuladas por el público, antes
de recibir la medalla conmemorativa del centenario que le entregó
el alcalde, José Ramón Calpe.