
El burrianense Jordi Bort presentó ayer en el salón de actos de Caixa Rural
Sant Josep el libro “Vicent Enrique i Tarancón, un cardenal per a la llibertat”,
una miscelánea editada por l’Agrupació Borrianenca de Cultura con la colaboración
de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento. El edil del área, Enrique
Safont, introdujo al coordinador de la obra, así como al presidente de l’ABC,
Joan Garí y al profesor de la Universitat de València August Monzon, quienes
también han aportado sus reflexiones sobre el Cardenal Tarancón en este
trabajo bibliográfico junto al Abad de Montserrat, Josep Maria Soler; el
presidente del consejo editorial del diario Avui, Vicent Sanchis y el director
de la revista Saó, Emili Marin.
Jordi Bort, miembro de la comisión organizadora de los actos del
centenario de Tarancón, expuso ante más de un centenar de personas
sus impresiones sobre el prelado burrianense, recogidas en su libro. Bort
definió a Tarancón como un hombre bueno, “que amaba la libertad, la verdad
y a su Burriana natal con verdadera pasión”.
El coordinador de “Vicent Enrique i Tarancón, un cardenal
per a la llibertat” recordó que ayer, 27 de noviembre, se cumplían 32
años de la célebre homilía de Tarancón durante la entronización del Rey
don Juan Carlos en la Iglesia de los Jerónimos de Madrid –tan sólo siete
días después de la muerte de Franco-, “que declaraba el final del nacionalcatolicismo,
la independencia de la Iglesia del poder político y en la que el
cardenal pidió al Rey que garantizase e impulsase el respeto a los derechos
humanos, la libertad, la paz y la justicia”.
Jordi Bort destacó la sencillez del Cardenal Tarancón, su contribución
a la reconciliación de los españoles y su defensa de una Iglesia
más laical, plural, ecuménica, tolerante y respetuosa: “Nunca crispaba ni
dividía, siempre unía”, apostilló.
Bort también rememoró los últimos once años de vida del cardenal,
“plenamente valencianos”, tras la inmediata aceptación de su renuncia
por la Santa Sede: “Fueron años en los que estuvo muy vinculado
a Burriana y colaboró continuamente con la aportación de sus artículos
a la revista Buris-Ana.
El coordinador del trabajo terminó reivindicando la figura de Tarancón
en los tiempos actuales y lamentó que la Iglesia, al menos oficialmente,
“haya olvidado su protagonismo y su contribución”.